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Historiadores y cronistas han creido
identificar Cascia con la romana Cursula, citada de Dionisio de Halicarnaso
situada en la proximidad de Rieti. Al contrario el origen prerromano,
vaso villanoviano, de este lugar es incierta, no obstante la gran cantidad
de repertorios prerromanos encontrados en las localidades limítrofes
como Monteleone y Norcia. La confluencia de importantes itinerarios
y esquemas viales radiales, (del norte provienen la antigua via para
Forca Vespia de unión con Norcia através la LLanura de Avendita, del
sur llegan las antiguas vias de unión con Rieti através Monteleone y
la Llanura de Forca de Chiavano), debe haber empujado primero a las
poblaciones itálicas antes, bronces votivos y los romanos después, templo
romano de Villa S. Silvestro (v.foto), a transformar este lugar en un
importante polo político, económico, militar y religioso también respecto
a los territorios que la rodean.
Sucesivamente el los siglos V-VI d.C. con la caía del imperio romano, recorren el valle spolentino, los Visigodos, los Vándalos y los Ostrogodos penetrando en los territorios apenínicos donde fueron asignados algunos presidios militares: también Cascia como Norcia se vuelve presidio militar. Su posición estratégica y la tipología del castillo fortificado de murallas defensivas, antigua imagen de Cascia, están confirmadas de los eventos sucesivos: los tentativos de asedio conducidos del bizantino Narsete y las guerras entre Godos y Longobardos. Estos últimos guiados por Alboino después de haber invadido Italia septentrional, llegaron a Umbria; su reino fue dividido en 36 ducados y uno de ellos elige como sede la ciudad de Spoleto. En el 757d.C. Lotario constituyó los Gastaldati, es decir, presidios militares con plena jurisdicción política y militar a la cual venía dado el derecho de regoger los tributos y el tercio de los frutos de la tierra cultivada. Cascia y gran parte de su territorio actual constituyen el Gastaldato Equano. En este periodo de gran inseguridad y anarquía seguido a la caída del Imperio Romano y agravado de las invasiones antes de los Godos y luego de los Longobardos, el territorio de Cascia se pobló de intelectuales, señores, mercaderes en fuga de las ciudades, además que de pacíficos eremitas los cuales fundaron numerosas ermitas en las cuales no solo se desenvolvía una vida ascética, pero se reorganizaba también el trabajo y la seguridad económica del territorio ofreciendo hospitalidad a los numerosos fugitivos y exiliados. En el s.VII la zona entera se transforma en un centro religioso cuando los eremitas y las celdas monásticas comenzaron a transformarse en importantes abadías coma aquella de San Pietro in Valle, San Felice di Narco, Sant'Eutizio donde a la vida solitaria guiada de la regla Basiliana se sostituye la vida operativa de la regla de San Benedetto "Ora et Labora". Tales abadías acrecentaron su poder bajo en imperio de los Sajones volviéndose verdaderos y propios feudos eclesiásticos gracias a numerosas donaciones y los monjes se empeñaron en crear lugares fortificados en los alrededores de los actuales castillos en defensa de las razzias de los Sarracenos. El mismo territorio de Cascia fue absorbido de dos grandes abadías: La Abadía de San Lorenzo de Fano que poseía las celdas monásticas de Santa Trinità, Serviglio, Colle di Santo Stefano, Maltignano, Acuti y sobre todo la abadía de Farfa actualmente del Reatino que dominaba, poseyendo todo el Valle de Cascia. Buena parte del habitat de Cascia asume una dignidad arquitectónica, urbanística y política propio en este periodo. Las celdas monásticas vueltas villas y castillos fueron transformados de los benedictinos en pequeñas " comunitates" campestres. Después la triste experiencia de la invasión sarracena en los siglos X y XI por iniciativa de los señores feudales fueron construidas obras defensivas en los puntos estratégicos de la zona y sobre todo fueron erectos a dominio del Valle del Corno los castillos fortificados de Cascia Ocosce, restos del castillo y la torre de Collegiacone, Poggioprimocaso, Frenfano, Chiavano.
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